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Vuelos


Vos me estás mirando y
yo voy a caer,
colgado en tu sien.
Vos me estás mirando y
yo voy a caer.
No me ves pero ahí voy
a buscar tu prisión
de llaves que sólo cierran...
No ves pero ahí voy a
encontrar tu prisión.
Y la bruma rebota
siempre hacia aquí.
Espuma de miedo,
viejo apagón,
y la bruma rebota,
siempre hacia aquí.
Solo voy a volver,
siempre me vas a ver
y cuando regrese de
este vuelo eterno.
Solo verás en mí,
siempre a través
de mí un paisaje de
espanto así.
Y el nylon abrió
sus alas por mí...
y ahora ve solo viento.

Y el nylon abrió
su alas en mi.
Tu cara se borra,
se tiñe de gris,
serás una piedra sola...
Te desprendes de mí,
yo me quedo en vos...
Ya mis ojos son barro
en la inundación
que crece, decrece,
aparece y se va
y mis ojos son barro
en la inundación.

ETERNA EDITORIAL

El sueño de Raskolnikov
"Todos tendrían que perecer, excepto unos cuantos, muy pocos, escogidos. Había surgido una nueva triquina, ser microscópico que se introducía en el cuerpo de las personas. Pero esos parásitos eran espíritus dotados de inteligencia y voluntad. Las personas que los cogían se volvían inmediatamente locas. Pero nunca, nunca se consideraron los hombres tan inteligentes e inquebrantables en la verdad como se consideraban estos atacados. Jamás se consideraron más infalibles en sus dogmas, en sus conclusiones científicas, en sus convicciones y creencias morales. Aldeas enteras, ciudades y pueblos enteros se contagiaron y enloquecieron. Todos estaban alarmados, y no se entendían los unos a los otros; todos pensaban que sólo en ellos se cifraba la verdad, y sufrían al ver a los otros y se golpeaban los pechos, lloraban y dejaban caer los brazos. No sabían a quién ni cómo juzgar; no podían ponerse de acuerdo sobre lo que fuere bueno y lo que fuese malo. No sabían a quién inculpar ni a quién justificar. Los hombres se agredían mutuamente, movidos de un odio insensato. Se armaban unos contra otros en ejércitos enteros; pero los ejércitos, ya en marcha, empezaban de pronto a destrozarse ellos mismos, rompían filas, se lanzaban unos guerreros contra otros, se mordían y se comían entre sí. En las ciudades, todo el día se lo pasaban tocando a rebato; los llamaban a todos; pero quién ni para qué los llamasen, ninguno lo sabía y todos andaban asustados. Abandonaron los más vulgares oficios, porque cada cual preconizaba su idea, sus métodos, y no podían llegar a una inteligencia; quedó abandonada también la agricultura. En algunos sitios los hombres se reunían en pandillas, convenían algún acuerdo y juraban no desavenirse… Pero inmediatamente empezaban a hacer otra cosa totalmente distinta de lo que acababan de acordar, se ponían a culparse mutuamente, reñían y se degollaban. Sobrevinieron incendios, sobrevino el hambre. Todo y todos se perdieron. La peste aquella iba en aumento, y cada vez avanzaba más. Salvarse en el mundo entero lo consiguieron únicamente algunos hombres, que eran puros y elegidos, destinados a dar principio a un nuevo linaje humano y a una nueva vida, a renovar y purificar la tierra, pero nadie ni en ninguna parte veía a aquellos seres, nadie oía su palabra y su voz."
F. M. D.

Festival Internacional de Buenos Aires



Buena parte – si no la gran mayoría– de la gente del teatro porteño considera que el FIBA no es representativo. La presencia de Graciela Casabé en la dirección del festival desde su primera edición ha marcado un camino que se está convirtiendo en corsé. La reincidencia de curadores implica cierta monotonía en las elecciones, y no vale alegar que es porque no hay alternativas en Buenos Aires. El deleite por algunos jóvenes prodigios (que realmente lo son) lleva a confundir “nueva dramaturgia” con “dramaturgos jóvenes”; el premio Germán Rozenmacher a la Nueva Dramaturgia es para autores menores de 35 años. La indiscutible innovación y búsqueda de algunos no debería ser excusa para que pocas personas se repitan mientras otras son ignoradas; que tres proyectos lleven en esta edición la firma de Mariano Pensotti es tan admirable y prometedor desde su capacidad como preocupante desde lo institucional. Esta edición ha desconocido de plano toda producción teatral del interior de nuestro país, permitiéndole esta miopía apenas llegar hasta Lanús con su mirada. Y muchos otros temas que no son novedad para los teatristas porteños pero que algunos callan para no enojar al staff establecido con la lejana esperanza de algún día ser tenidos en cuenta y otros lo dicen pero sin encontrar canales (ni políticos, ni corporativos ni periodísticos) para poder revertir siquiera en algo tendencias que se juzgan entre asfixiantes y nocivas.Bueno sería que con miras a 2009, la séptima edición de este festival, se abriera el juego para ir destrabando esta babilonia en la trastienda de la cultura porteña.

LUCHO BORDEGARAY

El teatro que acompaña al teatro

¿Cuál es el sentido de la reverencia en el saludo final de los espectáculos teatrales? Si pensamos en Grecia, o en Roma, dudo encontremos algún documento que certifique una reverencia como las que posteriormente pudieron verse más tangiblemente en el teatro isabelino. La reverencia se hacía por la presencia física del Rey y Reina, entonces ¿qué hacemos hoy por hoy simulando ese acto protocolar? Ésta es uno de los tantos hechos cargados de teatralidad que vivimos desde hace muchísimos años, y seguimos repitiendo como mantras. Y así como los actores debemos pensar porqué repetir permanentemente acciones en desuso de otros tiempos, los espectadores deberían preguntarse porqué aplauden cuando no hay nada que aplaudir. El aplauso se entiende como una aprobación al hecho teatral, pero en nuestro teatro, comúnmente y como en todos los tiempos, hay obras que nos disgustan, y sin embargo aplaudimos. Acaso en el circo romano, ¿la gente no se iba cuando no se sentían atraídos por las representaciones de los juglares? ¿No se dieron hechos posteriores de rechazo donde el espectador aventaba objetos contra los actores cuando no era de su gusto el espectáculo? Sí, y la historia nos muestra que hoy somos todos actores dentro de un teatro. Actuamos de actores, y actuamos de público, cada uno cumple su rol de manera muy correcta, dejando el verdadero sentido del teatro de lado, como si fuéramos todos a cumplir con una tradición que mutó y hoy no tiene más sentido que el cumplir con algo dispuesto de manera cultural. Entonces yo me pregunto, ¿por qué no hacemos todos lo que sentimos? Los actores; actuar, sin más saludo formal que el de salir como la persona y presentarse frente al público para recibir una aprobación o un rechazo. Los espectadores; disfrutar del espectáculo, y después aplaudir hasta que duelan las manos, o simplemente quedar en silencio y salir del teatro en el caso de no sentirse satisfecho. El teatro es entretenimiento, principalmente, y eso nunca debemos perderlo de vista, entonces disfrutemos de él despojados de tradiciones mal usadas, y logremos generar la “catarsis” propia de nuestros tiempos.
NICOLÁS STROK

EL MUNDO – Eduardo Galeano


Dedicado al fuego que me enciende

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Romina Tuliano Conde

EAH!

RRR:
Contento de recibir noticias tuyas. Gratamente sorprendido por tu contacto. ¿Cómo marcha tu vida, viejo? La última noticia que tuve de vos fue mandada Hernán L. que te encontró casualmente en el Rojas. ¿Qué estás haciendo que quieras mencionar? Creo que no te veo desde el año 2000? Si es así, ya hace mucho tiempo. De todos modos nos tenemos que encontrar y no dejar pasar la oportunidad. Es más, apenas mejore el clima, las costas de Moreno te esperan a vos y a los otros. Brevemente te cuento una serie de noticias cortas sin saber si Victorio ya te informó, pero como para no dejar pasar la oportunidad; yo ando bien, ya me pagué la operación para el cambio de sexo; pero como me faltó pagar una cuota no me pusieron nada completo, todo a la mitad! Soy un exitoso comerciante del rubro de la papafrita en "una importante empresa multinacional" (no podía dejar pasar alguna cita al pasado) y Gustavo Moran es un señor casado, feliz y con una hija muy pequeñita en brazos. Dejó las artes (aunque se apróxima ferozmente su regreso - su alma se lo pide - ) Su señora esposa es la misma que conociste en tiempos de Mimo y yo salgo con Roberto. Gustavo se cambió el nombre y ahora se llama Zoilo, bah, Don Zoilo. Y toma mate todo el tiempo en alpargatas, con bombachas de campo y poncho. Despúes de su brillante carrera artística, se alejó de la fama que lo acosaba y se recluyó en una estancia en la localidad bonaerense de Moreno City. Pero dice que va a volver sólo por la plata (es porque en la última inundación perdió millones de cabezas vacunas). Ah! Me pidió encarecidamente que te mande saludos y que te pregunte con voz impostada: "apropósito, ¿cómo andan tus campo?" El espera que bien. Y quiere verte, también. Un señor llamado Rosario (esto es yéndo tras el extraño caso), dice que dejó el negocio de las cacerolas para didicarse de lleno a la producción intensiva de jabones... Dux. Quizás puedas pelearles a sus abogados las regalías por las patentes. Un aviso, ese señor Rosario por los fines de semana se presenta un bailantas con nombres en clave como "Pocho". Sólo lo hace por placer, vos sabés. Todo esto es muy loco, pero lo útimo es que... un docente llamado Gaspared o algo así invocó espíritus en tu nombre y parece que dió resultados ya que se presiente el regreso triunfal de las "Aventuras de un tal Dux". Pero Oh! creo que me descubrieron; alguien corre por el corredor, aguien se baña en la bañadera! Desde mi guarida veo sobrevolar el área helicópteros y otras yerbas. Huiré por las escotillas y no olvide señor Dux que lo están buscando para rematarlo; u ofrecerle un papelucho en una pilícula serie B, que es casi lo mismo, hombrecillos del mundo común. Sepa disculpar la informalidad, es que se acerca la interpool (del juego de pelotas, se entiende). Atienda el mensaje en clave y sepa que pronto tendrá noticias frescas de la locura imperante!
Cambio...!

Sr. Moranza

PD: Oh, vaya. No debo beber bebidas altamente alcohólicas mientras tenga un teclado entre manos...

Humorrr

Elecciones presidenciales en Octubre
un poco de historia antes de votar

and Menem, and Duhalde, and Kirchner, and Cristina, and...

Reportaje a Matías Feldman

“Es impresionante la cantidad de obras que hay. No se entiende bien por qué, ya que no se gana plata haciendo teatro…
...es difícil hacer una obra, y es por esto que no comprendo por qué hay tanta cantidad de espectáculos. Parecería que todos pueden escribir novelas o dramaturgia. Creo que, en algún punto, se malinterpretó algo del teatro de Buenos Aires, se malinterpretó la gran fuerza que había para hacer teatro con poco. Con poco era y es con poca producción, poca escenografía, pocas condiciones materiales, pero no con poca técnica, estudio, indagación o reflexión. Me parece que se está viendo mucha cantidad y muy poca calidad. No veo riesgo en casi ninguna obra. Este fenómeno es raro y no hay mucho público para tanta cantidad de oferta, ni tantos espacios para esa cantidad. Creo que hay algo que va a colapsar o ya está colapsado”. Con estas palabras, abre la charla el entrevistado.
- ¿Por qué te parece que sucede esto?
-Tengo una mirada muy crítica de mi generación. Creo que nos condena la imagen que tenemos de nuestros maestros. En mi caso el maestro es Rafael Spregelburd. A ellos, a los maestros, les ha ido muy bien y han podido legitimarse y tener un lugar interesante, con sus problemas, me imagino, pero en buenas condiciones. Creo que nuestra generación está todo el tiempo intentando llegar a ese lugar. Por suerte yo estoy tratando desde hace unos años de correrme un poco de esto, pero creo que la mayoría, lo que menos va a intentar es indagar en algo no conocido, arriesgarse. Me parece que últimamente se va hacia lo seguro. A todo esto se suma un modo de producción delirante, que, además, no es propio. No está la figura del productor, se piden subsidios que nunca salen o salen mucho después. Yo como director coordino los horarios del grupo, pongo plata de mi bolsillo, realizo la escenografía. Tengo que ser asistente, productor, director, dramaturgo. Es como mucho, ¿no?
- ¿Qué hace que sigas haciendo teatro?
-No lo sé. Muchas veces me pregunto por qué sigo. Creo que el teatro en esta ciudad generó un nivel de indagación en los ‘90 muy interesante. Como no había plata, lo único que importaba era indagar o divertirse. Lo que me tiene más agarrado a hacer teatro, es mi obsesión por el proceso creativo. Eso me mantiene en pie. Y también creo que no me va mal, ya que hago obras y puedo conseguir salas donde hacerlas. Por momentos cuesta mantenerlas, las condiciones no son muy buenas, pero vivo del teatro de manera indirecta, por mis alumnos. Digamos que estoy en un lugar privilegiado, porque hace mucho que hago obras y me fui legitimando desde abajo como todos, ¿no? Pero el tema es que veo que se quiere dar el salto. Se quiere ser legitimado a toda costa desde los lugares de poder como la prensa, los críticos, los propios pares, el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires, etc. Entonces parece que de lo que se trata es de pegarla, en el sentido de ser legitimado y que te digan: “Vos sos el nuevo Spregelburd”. Veo que hay obras que sólo buscan eso. Dentro de este panorama, hay espectáculos que pueden estar muy bien hechos, regular o mal, pero no veo riesgo. El autor, el actor o el director buscan todo el tiempo ser considerados talentosos. Y al buscar esto, el proceso creativo queda por detrás. Veo que hay un concepto muy capitalista de fondo: éxito Vs. fracaso. Si las cosas más retrógradas ya las hacen la televisión y el cine, ¿por qué el teatro también se tiene que hacer cargo de eso? Sería interesante aprovechar, ya que el teatro no genera dinero, su posibilidad de indagación.
-¿Qué pensás de lo que ocurre con los espacios teatrales?
-Hay varias aristas por donde entrarle a esta situación. Por un lado esta gran cantidad de obras que hay. Por el otro, el tema de los espacios, cuyos dueños interpretan que, porque hay muchas obras, hay que darle menos tiempo a cada una y meter todas las que se pueda. Creo que habría que darle más tiempo a cada una y poner menor cantidad. Las salas se tienen que hacer cargo de organizar mejor la cosa y lo que no veo de parte de éstas, es una intención de trabajo en conjunto. Dan el espacio, pocos ensayos y si no viene mucho público tenés que irte. No hay una apuesta al trabajo. Creo que si a las obras les va bien, a las salas le irá mejor y que si tienen obras de mejor calidad, la sala se revalorizará. Debería haber más apoyo de las salas hacia las obras. Lo que está separado es el teatro del lugar. Por otro lado, los que se ocupan de hacer la prensa son los mismos hacedores de las obras. Es rarísimo esto. El de la prensa es otro gran tema… Sería muy bueno ponernos de acuerdo actores, directores y dramaturgos y no hacer prensa por un tiempo u obligar a que bajaran los precios.
-¿Cómo ves a los espectáculos a partir de esta problemática que marcas?
- Con respecto a las obras, creo que sigue estando bueno ver a los maestros más que a los discípulos. Ellos tuvieron mucha suerte, otras condiciones. Los festivales vinieron en busca de ellos, había producción, el propio Teatro San Martín creó un grupo como el Carajají y actualmente eso es imposible. El San Martín no le da ni bolilla a la gente joven, salvo, un poco, con el Ciclo Biodrama, pero eso no puede satisfacer todas las posibilidades. Nosotros nos encontramos con una época mucho más difícil que nuestros antecesores y veo una desesperación muy grande en las obras por ser valoradas, legitimadas por estos lugares de poder. De a poco, el modo de producción, que va muy a contrapelo de las condiciones, va generando la pérdida del riesgo. De hecho, creo que está bueno jugarse por algo que esté mal, si por lo menos se arriesga. (...)

23/08/2007 Por Sonia Jaroslavsky (Alternativa Teatral)

Para ver la entrevista completa entrar a:
http://www.alternativateatral.com/ver_nota.asp?codigo_nota=179